Universidad de Málaga

Torremolinos 1963. Hotel Pez Espada

Torremolinos 1963. Hotel Pez Espada

Visto desde el rebalaje, precedido de los primeros bañistas y rodeado de emergentes estructuras edificatorias, este singular paralelepípedo excita nuestra memoria. El hotel Pez Espada, uno de los mejores de Europa, fue fruto del Mediterráneo, de la modernidad y la geometría, con un diseño funcional del “estilo del relax”, dentro del Movimiento Moderno de la Arquitectura, protegido como BIC del patrimonio andaluz (Boja, 16-octubre-2006). Este histórico poliedro de cemento, acero y cristal innovó Torremolinos, alteró su paisaje surcando las playas de La Carihuela y cambió la tradicional vida de sus pescadores. En los años 60 del pasado siglo comenzaba el turismo de masas y del ocio (golf, gastronomía, cultura)

El Pez Espada se convirtió en un hotel de leyenda, gracias a la privilegiada localización, a la calidad de sus servicios hoteleros y a la vertiginosa aparición de una pléyade de distinguidos clientes (reyes, príncipes, aristócratas, banqueros, hombres de negocios y fulgurantes stars holliwoodienses). Esta combinación de fama, lujo y prestigio marcó el inmediato éxito del hotel, pionero de la hostelería malagueña y española. Se suele repetir hasta la saciedad que la marca Costa del Sol nació cuando se inauguró el Pez Espada, el 31 de mayo de 1959. Medio siglo después del boom, los trabajadores, empresarios y profesionales afrontan la crisis y la cuestión clave: ¿cómo continuar atrayendo clientes europeos y españoles, cada día más exigentes y contrarios a los excesos de la contaminante burbuja residencial e inmobiliaria?

Respuesta, tomada de Italo Calvino en Las Ciudades Invisibles: “Descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades”. Hoy, más que nunca, resulta pertinente y necesaria que nos la hagamos cuantos vivimos en la megalópolis de la “Ciudad del Sol”, en este conurbado y continuo litoral, donde, además de trabajar y producir, disfrutamos millones de europeos. Esta funcional semblanza estética del Pez Espada, arquetipo de nuestra memoria, enseña una lección que solo se aprende practicando el lenguaje del respeto solidario hacia nuestros mejores espacios de vida, en equilibrio con deseos e intereses. Y también de sueños. 

 

José María Ruiz Povedano

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